jueves

Cuento - Inocencia

DESPUÉS DE LA INOCENCIA

“¿Dónde están? Tengo algo que contarles.”

Pero nadie llegó, Pedro estaba sólo en el bosque.

“Vamos... ¿Porqué no quieren salir?”

Se sentó en una piedra, la misma donde se solía sentar cuando les contaba cosas de su mundo, de cómo se sentía, de cómo le había ido en la escuela e incluso de las tareas de historia y matemáticas. Después de esperar unos minutos, decidió hablarles, aunque no hubieran salido a saludarlo.

“Ayer vi a Ana después de la escuela. Estábamos haciendo la tarea cuando...” Pedro alzó la mirada para ver si alguno de sus amigos diminutos había aparecido, pero no. Así que continuó “llegó ella y me pidió un lápiz. Pero cuando volteé para dárselo me dio un beso. Vamos salgan, ¿porqué no quieren que se los cuente?”

Todas la hadas y duendes estaban ahí, observándolo con ojos de tristeza. Estaban Cara de Árbol, Habichuela y Romeo. Estaban Otoño, Catarina y Brisa del mar. Estaban todos, pero Pedro no podía verlos.

Pedro había perdido su inocencia.

©2004 Santiago Casares

2 comentarios:

Windbear dijo...

El fin de la inosencia. Tu cuento me hizo pensar en si alguna vez fui inocente... o si lo soy ahora. No lo se.

Buna historia para relajarse y reflexionar. KUDOS!

peregrina dijo...

me encantó! breve y dulce!